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Velocidades de conducción nerviosa ¿para qué sirven?

Como parte de los estudios de neurología que se ofrecen en Neurocenter, contamos con pruebas de velocidades de conducción nerviosa, que ayuda a detectar la presencia de trastornos neurológicos como túnel del carpo, hernia de discos o ciática.

A continuación te compartimos detalles sobre este estudio de neurofisiología que podemos realizar en nuestras instalaciones, con la mejor tecnología y red de profesionales que pueden ofrecer su interpretación, diagnóstico y tratamiento.

Las señales eléctricas de nuestro sistema nervioso

Para comprender lo que es una prueba de velocidades de conducción nerviosa primero debemos recordar qué nuestro cerebro y nervios están en constante comunicación mediante señales eléctricas. El cerebro es quien controla todas las funciones del cuerpo, tanto de las que somos conscientes como de las que no. 

Cuándo nosotros queremos, por ejemplo, tomar nuestro teléfono celular que está sobre la mesa, suceden diferentes procesos de los cuáles muchas veces no nos percatamos.

Primero nuestros ojos comunican a nuestro cerebro dónde está el objeto y a qué distancia; con esto, nuestro cerebro hace los cálculos para saber qué tanto debemos estirar el brazo, con que velocidad o con qué fuerza. Finalmente esta información se transmite a los músculos para que realicen la acción que queremos. 

Existen muchas enfermedades o condiciones que pueden afectar este proceso de señalización del cerebro a los nervios periféricos y finalmente a los músculos. Según la enfermedad que se sospeche es el estudio que se indicará.

¿Qué es una prueba de velocidades de conducción nerviosa?

Una de estas pruebas son las velocidades de conducción nerviosa, que como indica su nombre, evalúan la rapidez con la que viajan las señales eléctricas por los nervios.

Es uno de los estudios complementarios más solicitados en el área de la neurología ya que brinda mucha información al respecto de si nos enfrentamos a un daño de los nervios, de los músculos, o alguna otra situación.

Conocer los resultados de este estudio permitirá al especialista confirmar o rechazar su sospecha diagnóstica para poder iniciar o ajustar el tratamiento. Además de permitir conocer también el pronóstico dependiendo de qué tan grave sea el daño existente.

¿Cómo se realiza esta prueba?

La premisa de la prueba es saber que tan rápido va el estímulo eléctrico de el punto A al punto B. Para lograr esto, se colocan parches electrodos sobre la piel según el área que se quiere evaluar, por ejemplo el antebrazo.

A su vez, estos electrodos están conectados a una computadora que registrará todos los cambios y señales que sucedan durante el estudio.

Para poder estimular el área indicada, los electrodos emitirán estímulos eléctricos suaves que harán que el músculo se contraiga o que el nervio se active a diferentes intensidades y velocidades.

Este ejercicio se realizará varias veces, en diferentes áreas y con diferente velocidad e intensidad, para poder compararlo con otras partes del cuerpo.

El papel del neurofisiólogo.

Una vez terminada la prueba, los resultados serán evaluados por el neurofisiólogo, que es un especialista en neurología con un entrenamiento extra en neurofisiología, rama de la neurología que estudia la actividad eléctrica del sistema nervioso central.

El neurofisiólogo realizará las mediciones adecuadas para obtener una correcta interpretación de los resultados. Estos datos se enviaran por escrito al médico tratante quien podrá confirmar o descartar la sospecha diagnóstica, además de conocer la gravedad del problema.

¿Cuándo se solicita esta prueba?

La prueba de velocidades de conducción nerviosa nos permite saber si el problema es del músculo o de los nervios. Por lo tanto, cualquier dato que requiera esta diferenciación puede apoyarse de este estudio.

Los síntomas que pudieran orientar al especialista a solicitar esta prueba son los siguientes:

  • Debilidad o parálisis de una parte del cuerpo.
  • Fasciculaciones o movimientos anormales.
  • Parestesias u “hormigueos”.
  • Alteraciones en la sensibilidad.

¿Qué enfermedades se pueden detectar mediante las velocidades de conducción nerviosa?

Algunas de las enfermedades que pueden ser evaluadas mediante esta prueba son las siguientes:

  • Síndrome de Guillain-Barré. Es una enfermedad autoinmunitaria manifestada por debilidad o parálisis, puede ser asociada a muchos factores, uno de los más comunes son infecciones virales recientes.
  • Síndrome del túnel del carpo. Se puede manifestar como dolor, adormecimiento o debilidad a nivel de la muñeca.
  • Hernias de disco. Al sufrir de una hernia de disco en la columna vertebral, la protrusión que se origina puede comprimir las raíces nerviosas ocasionando dolor, debilidad o sensación como de “descargas eléctricas”.
  • Problemas del nervio ciático, similar al ejemplo anterior.

¿Qué esperar de la prueba?

Se trata de una prueba muy sencilla, rápida y además no es invasiva, por lo tanto no existen riesgos para su realización. Es probable que al enviar los impulsos nerviosos mediante los electrodos de la piel se pueda sentir una ligera molestia, sin embargo, no es dolorosa, no requiere anestesia ni algún otro tipo de preparación.

La prueba se realiza en un área especial, donde el paciente estará en todo momento acompañado de un equipo profesional, y de requerir, acompañado también de un familiar. 

El equipo que estará con usted al momento de realizar la prueba se encontrará a su disposición para cualquier duda que pueda surgir durante el procedimiento, además, se encargará de explicar cada paso del procedimiento, como por ejemplo avisarle cuando se dará el estímulo eléctrico o cuándo este vaya a ser más intenso.

¿Cuáles son las recomendaciones antes de la prueba?

Es una prueba rápida, que tiene una duración promedio de una hora aproximadamente. Es un estudio que se realiza en el consultorio y por lo tanto no se requiere internamiento hospitalario para su realización. 

Es recomendable que antes de la prueba aclare todas las dudas al respecto con su médico. 

Se recomienda además llevar ropa cómoda, evitar el uso de cremas o lociones sobre el área que se examinará para facilitar la colocación de los parches sobre la piel y evitar posibles errores en la interpretación.