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Cómo se evalúan los trastornos neuromotores

Los trastornos neuromotores representan una amplia gama de condiciones que afectan la capacidad de movimiento debido a un problema neurológico. Desde el devastador impacto de un infarto cerebral hasta las complicaciones debilitantes de enfermedades como la esclerosis múltiple, neuropatías, Guillain-Barré y miastenia gravis, estos trastornos presentan desafíos únicos tanto para los pacientes como para los profesionales de la salud.

La evaluación precisa de estos trastornos es crucial para determinar el diagnóstico correcto y diseñar un plan de tratamiento efectivo, para ello se utilizan estudios neurofisiológicos que permiten una evaluación exhaustiva de la función nerviosa que se encarga de los movimientos, como las:

  • Velocidades de conducción nerviosa
  • Electromiografía
  • Potenciales evocados.

¿Qué es un trastorno neuromotor y cómo se evalúa?

Un trastorno neuromotor es aquel en el que una alteración del sistema nervioso ocasiona que haya un problema en la movilidad. El origen de esta alteración puede estar en la corteza cerebral, ganglios basales (a nivel profundo del cerebro), la médula espinal o los nervios periféricos. Dependiendo del lugar y tipo de lesión son las condiciones que pueden presentarse. Estos son algunos ejemplos de trastornos neuromotores:

  • Infarto cerebral:

Ocurre cuando hay obstrucción del flujo sanguíneo en una arteria del cerebro, ocasionando debilidad en un brazo, pierna o mitad del cuerpo.

  • Esclerosis múltiple:

Se presenta por lesiones focales en el cerebro, pudiendo ocasionar debilidad de una parte del cuerpo.

  • Enfermedad de Parkinson:

Se debe a una degeneración de la sustancia negra (un área en la parte profunda del cerebro), ocasionando movimientos lentos, temblor y rigidez.

  • Síndrome de Guillain-Barré:

Enfermedad autoinmune que ocasiona debilidad progresiva que inicia en piernas y puede afectar también los brazos.

  • Lesión medular:

Ya sea por un traumatismo o enfermedad autoinmune (mielitis transversa), ocasiona debilidad en piernas.

  • Neuropatía:

Existen muchos tipos, pero la principal es la neuropatía diabética, la cual ocasiona debilidad en pies y manos en etapas avanzadas.

La evaluación de los trastornos neuromotores comienza con una exploración física neurológica, en donde se realizan diversas pruebas para evaluar aspectos como la fuerza muscular, el equilibrio, la coordinación, los reflejos y la marcha del paciente. En la consulta con el neurólogo se evalúa la fuerza de todo el cuerpo, desde los músculos faciales, hasta la fuerza de dedos, brazos, piernas y tronco, dando una puntuación del 0 al 5 según la fuerza que presente.

Se evalúa también los reflejos mediante el martillo de reflejos, la coordinación mediante pruebas como dedo-nariz y movimientos alternantes rápidos. Para la marcha se le pide al paciente que camine y se evalúa la capacidad de levantarse, longitud del paso, base de sustentación, braceo, coordinación y velocidad de la marcha. Todo esto le da información al neurólogo para determinar el sitio de la lesión y así determinar cuál es el trastorno neuromotor que está ocasionando sus síntomas.

Evaluación neurofisiológica

Además de la exploración física, los estudios de neurofisiología desempeñan un papel crucial en la evaluación de los trastornos neuromotores. Estos estudios permiten una evaluación más detallada de la función del cerebro, médula y nervios, proporcionando información objetiva sobre la integridad del sistema nervioso.

Uno de los estudios de neurofisiología más comunes es la velocidad de conducción nerviosa. Este estudio evalúa la velocidad a la que los impulsos nerviosos viajan a lo largo de los nervios periféricos y proporciona información sobre la integridad de la mielina y el axón. En trastornos como la neuropatía periférica, las velocidades de conducción nerviosa pueden estar disminuidas, lo que indica daño en los nervios periféricos.

La electromiografía (EMG) es otro estudio de neurofisiología utilizado en la evaluación de los trastornos neuromotores. Este estudio evalúa la actividad eléctrica de los músculos y puede ayudar a diferenciar entre trastornos de la unión neuromuscular, como la miastenia gravis. La EMG también puede detectar signos de denervación y reinervación en condiciones como la esclerosis lateral amiotrófica.

Los potenciales evocados son otra herramienta importante en la evaluación de los trastornos neuromotores. Estos estudios registran la actividad eléctrica en respuesta a estímulos sensoriales específicos y pueden proporcionar información sobre la integridad de las vías sensoriales y motoras. Los potenciales evocados pueden ser útiles en el diagnóstico y seguimiento de enfermedades como la esclerosis múltiple, donde se pueden observar anomalías en las vías de conducción sensorial y motora.

La evaluación de los trastornos neuromotores es un proceso complejo que requiere una combinación de exploración física neurológica y estudios de neurofisiología. Desde la evaluación de la fuerza muscular hasta el estudio de la actividad eléctrica en los nervios y los músculos, estos enfoques proporcionan información crucial para el diagnóstico y tratamiento de una amplia gama de condiciones neurológicas. Una evaluación exhaustiva y precisa es esencial para brindar la mejor atención posible a los pacientes con trastornos neuromotores.

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