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Hernia discal y su diferencia con otros trastornos neurológicos

Autor: Giovana Femat Roldán

Hernia discal y su diferencia con otros trastornos neurológicos

La columna vertebral está formada por vértebras que se encuentran separadas por estructuras blandas llamadas discos intervertebrales. Estos discos actúan como amortiguadores entre las vértebras y permiten que la columna se mueva con flexibilidad. 

Una hernia discal ocurre cuando una parte del disco se desplaza de su posición normal y comprime una raíz nerviosa cercana. Esto puede suceder en cualquier parte de la columna, aunque es más común en la región lumbar (parte baja de la espalda) o cervical (cuello).

Principales síntomas de una hernia discal

Los síntomas dependen del nivel de la columna afectado, pero en general, incluyen:

  • Dolor localizado: suele sentirse en la espalda baja o en el cuello, dependiendo del sitio de la hernia
  • Dolor irradiado: por compresión de raíces nerviosas, el dolor puede extenderse hacia una pierna (ciática) o un brazo
  • Adormecimiento o parestesias: sensación de hormigueo o pérdida de sensibilidad en la piel del área afectada
  • Debilidad muscular: algunas personas notan que pierden fuerza en una pierna, un pie, un brazo o una mano
  • Alteraciones en los reflejos: los reflejos tendinosos profundos pueden disminuir o desaparecer

Estos síntomas pueden parecerse mucho a los de otras enfermedades del sistema nervioso, por lo que es importante analizarlos con cuidado.

Otros trastornos neurológicos con síntomas similares

Varios problemas neurológicos pueden confundirse con una hernia discal debido a la similitud de los síntomas. Algunos ejemplos incluyen:

  • Neuropatías periféricas:

Causadas por daño a los nervios periféricos por diabetes, alcoholismo o deficiencia de vitaminas.

  • Radiculopatías no discales:

Inflamaciones de raíces nerviosas sin hernia visible, a veces por virus o enfermedades autoinmunes.

  • Esclerosis múltiple:

Enfermedad autoinmune que puede afectar la médula espinal y causar debilidad, parestesias y dolor.

  • Síndrome del túnel carpiano o cubital:

Compresiones de nervios periféricos en muñeca o codo que producen hormigueo y debilidad.

  • Compresión medular por tumores o infecciones:

Pueden simular una hernia, pero el tratamiento es completamente distinto.

Debido a esta amplia gama de posibilidades, es necesario contar con estudios neurológicos que permitan precisar la causa exacta del problema. 

¿Qué es la electromiografía (EMG) y para qué sirve?

La electromiografía (EMG) es una prueba neurológica que permite estudiar el funcionamiento de los nervios y músculos. Es especialmente útil para identificar si los síntomas provienen de una lesión en un nervio específico, como sucede en una hernia discal, o si se trata de otra condición neurológica.

Durante una EMG, se realizan dos tipos de estudios:

  • Estudios de conducción nerviosa:

Se colocan electrodos sobre la piel para estimular los nervios y medir la velocidad con la que transmiten las señales

  • Electromiografía de aguja:

Se inserta una aguja muy delgada en determinados músculos para registrar su actividad eléctrica en reposo y durante la contracción

Con estos procedimientos, se puede evaluar si hay daño en las raíces nerviosas, si los músculos están recibiendo correctamente las órdenes del cerebro, y si el patrón de afectación es compatible con una hernia discal o con otra patología.

 ¿Cómo diferencia la EMG una hernia discal de otros trastornos?

En el caso de una hernia discal con compresión de una raíz nerviosa, la Electromiografía suele mostrar:

  • Alteraciones en los músculos inervados por esa raíz.
  • Cambios en los patrones de activación muscular.
  • Signos de denervación (como potenciales fibrilatorios).
  • Retardo o ausencia de conducción nerviosa en un trayecto compatible con el nivel vertebral afectado.

En cambio, en enfermedades como las neuropatías generalizadas o el síndrome del túnel carpiano, el patrón de afectación es distinto, y la EMG lo muestra claramente:

  • Las neuropatías suelen afectar varios nervios de forma simétrica.
  • Las lesiones focales (como en el túnel carpiano) muestran daño específico en un nervio aislado, no en una raíz espinal.
  • Las enfermedades de la médula o del cerebro presentan alteraciones más extensas, no limitadas a un solo nervio o raíz.

Por lo tanto, la electromiografía no solo ayuda a confirmar si existe una hernia discal sintomática, sino también a descartar otras causas y evitar diagnósticos erróneos. 

¿Cuándo está indicada una electromiografía?

Tu médico puede solicitar una electromiografía si presentas síntomas como:

  • Dolor persistente en cuello o espalda que se irradia a brazos o piernas
  • Pérdida de fuerza en una extremidad
  • Sensaciones anormales como ardor, entumecimiento o cosquilleo
  • Sospecha de compresión nerviosa
  • Duda diagnóstica entre hernia discal y otros trastornos

 Además, es común que se utilice cuando una resonancia magnética muestra una hernia, pero los síntomas no son típicos o no hay una correlación clara entre la imagen y la clínica.