¿Qué enfermedades afectan las vías somatosensoriales?
Autor: Giovana Femat Roldán

Las vías somatosensoriales son estructuras del sistema nervioso encargadas de transmitir información sensorial desde la periferia del cuerpo hasta el cerebro. Gracias a ellas, podemos percibir el tacto, la temperatura, el dolor y la propiocepción (la capacidad de sentir la posición y el movimiento de nuestro cuerpo). Sin embargo, diversas enfermedades pueden alterar estas vías, generando síntomas como entumecimiento, hormigueo, debilidad o dolor crónico.
El estudio de las vías somatosensoriales es fundamental en neurología, ya que su afectación puede indicar diversas patologías neurológicas, metabólicas e inflamatorias. Para comprender mejor su importancia, en este artículo exploraremos algunas de las principales enfermedades que afectan estas vías, los síntomas más comunes, los métodos de diagnóstico, incluyendo los potenciales evocados, y las opciones de tratamiento disponibles.
Enfermedades que afectan las vías somatosensoriales
1. Neuropatías periféricas
Son afecciones que afectan los nervios encargados de llevar la información sensorial al cerebro. Estas pueden ser causadas por diabetes, enfermedades autoinmunes, infecciones, deficiencias vitamínicas, traumatismos o exposición a sustancias tóxicas.
- Neuropatía diabética:
Es una de las más comunes y afecta a personas con diabetes mal controlada. Puede generar pérdida de sensibilidad en los pies y manos, lo que aumenta el riesgo de úlceras y lesiones. También puede provocar dolor urente y disestesias.
- Neuropatías autoinmunes:
Como el síndrome de Guillain-Barré, una afección en la que el sistema inmunológico ataca los nervios periféricos, causando debilidad y pérdida de sensibilidad progresiva.
- Neuropatías hereditarias:
Como la enfermedad de Charcot-Marie-Tooth, que afecta la mielina de los nervios, provocando debilidad, atrofia muscular y pérdida de sensibilidad distal.
- Neuropatía inducida por quimioterapia:
Algunos fármacos utilizados en el tratamiento del cáncer pueden provocar daño en los nervios periféricos, generando síntomas como hormigueo, pérdida de sensibilidad y dolor crónico.
2. Esclerosis múltiple
Es una enfermedad autoinmune que daña la mielina en el sistema nervioso central. Esto afecta la transmisión de los impulsos nerviosos y puede provocar alteraciones en la sensibilidad, como entumecimiento, pérdida de la propiocepción, dificultades para detectar temperaturas extremas y dolor neuropático.
3. Lesiones medulares
Las lesiones en la médula espinal pueden interrumpir la transmisión de información sensorial entre el cuerpo y el cerebro. La gravedad de los síntomas dependerá de la ubicación y extensión del daño.
- Paraplejia: Si la lesión ocurre en la parte inferior de la médula espinal, afecta las piernas.
- Tetraplejia: Si la lesión ocurre en la parte cervical, afecta tanto brazos como piernas.
- Síndrome medular central: Se caracteriza por mayor afectación en las extremidades superiores que en las inferiores.
- Síndrome de Brown-Séquard: Resulta de una lesión hemimedular que causa pérdida de sensibilidad en un lado del cuerpo y pérdida de la función motora en el lado contrario.

4. Accidente cerebrovascular (ACV)
El ACV ocurre cuando hay una interrupción del flujo sanguíneo en el cerebro, lo que puede causar daño en las áreas responsables de la percepción sensorial. Esto puede provocar pérdida de sensibilidad en una parte del cuerpo, hormigueo persistente, hiperalgesia o alteraciones en la interpretación de los estímulos.
5. Enfermedades neurodegenerativas
Algunas enfermedades que afectan el sistema nervioso también pueden comprometer las vías somatosensoriales:
- Enfermedad de Parkinson:
Aunque es conocida por afectar el movimiento, también puede alterar la percepción sensorial y la propiocepción, afectando el equilibrio y la coordinación.
- Enfermedad de Alzheimer:
En fases avanzadas, puede haber alteraciones en la interpretación de los estímulos sensoriales, afectando la capacidad de reconocer texturas, temperaturas o estímulos dolorosos.
Diagnóstico mediante potenciales evocados
Los potenciales evocados son pruebas neurofisiológicas que permiten evaluar la función de las vías somatosensoriales. Consisten en registrar la actividad eléctrica del sistema nervioso en respuesta a estímulos externos. Existen diferentes tipos:
- Potenciales evocados somatosensoriales (PESS): Evalúan la integridad de las vías que transportan la sensibilidad desde la periferia hasta el cerebro. Son útiles en el diagnóstico de esclerosis múltiple, lesiones medulares y neuropatías.
- Potenciales evocados visuales: Se utilizan para evaluar la transmisión de señales desde los ojos hasta la corteza visual, especialmente en casos de neuritis óptica asociada a esclerosis múltiple.
- Potenciales evocados auditivos: Permiten estudiar la transmisión de información sonora en el tronco encefálico, siendo útiles en el diagnóstico de esclerosis múltiple y enfermedades desmielinizantes.
Tratamiento y manejo
El tratamiento de las enfermedades que afectan las vías somatosensoriales depende de su causa:
- En neuropatías periféricas, el control de la diabetes, la suplementación vitamínica, la rehabilitación y el uso de fármacos para el dolor neuropático pueden mejorar los síntomas.
- En la esclerosis múltiple, los fármacos modificadores de la enfermedad pueden reducir la inflamación y los brotes, mientras que la fisioterapia ayuda a mejorar la funcionalidad.
- En lesiones medulares, la rehabilitación juega un papel clave en la recuperación funcional, con el apoyo de terapia ocupacional y dispositivos de asistencia.
- En ACV, la rehabilitación neurológica, la fisioterapia, el tratamiento farmacológico y las terapias de estimulación eléctrica pueden mejorar la calidad de vida.
