¿Por qué podrías necesitar un estudio de potenciales evocados?
Autor: Giovana Femat Roldán

Cuando el sistema nervioso da señales de que algo no está funcionando como debería, el estudio de potenciales evocados puede convertirse en una herramienta esencial para llegar al diagnóstico correcto. Este tipo de prueba no invasiva evalúa cómo el cerebro responde a estímulos sensoriales específicos —visuales, auditivos o táctiles— y permite detectar alteraciones en la vía neurológica que, en muchos casos, no son visibles en otros estudios como la resonancia magnética o la tomografía.
En este artículo, un neurólogo especialista en estudios neurofisiológicos explica en qué consisten los potenciales evocados, en qué situaciones clínicas se recomiendan, y cuáles son los signos clave que podrían indicar que este estudio es necesario.
¿Qué es un estudio de potenciales evocados?
Los potenciales evocados son registros eléctricos de la actividad del sistema nervioso central ante diferentes tipos de estímulos. Estos registros permiten evaluar la velocidad de conducción nerviosa y la integridad funcional de diversas vías sensoriales. Dependiendo del estímulo utilizado, se dividen en tres tipos principales:
- Potenciales evocados visuales (PEV):
Se utilizan para estudiar la vía visual, desde el nervio óptico hasta la corteza occipital del cerebro.
- Potenciales evocados auditivos (PEAT):
Evalúan la vía auditiva, desde el oído interno hasta el tronco encefálico.
- Potenciales evocados somatosensoriales (PESS):
Analizan la conducción de estímulos táctiles o eléctricos leves aplicados en extremidades, para revisar la vía sensitiva que llega hasta el cerebro.
Estos estudios son especialmente útiles para detectar alteraciones en el sistema nervioso antes de que aparezcan síntomas evidentes o cuando las imágenes estructurales no muestran anormalidades claras.
Signos clave que podrían indicar la necesidad de un estudio de potenciales evocados
Existen ciertos síntomas o contextos clínicos que pueden hacer sospechar de alteraciones neurológicas sutiles y justificar la indicación de un estudio de potenciales evocados. Entre los más frecuentes se encuentran:
1. Visión borrosa, pérdida de agudeza visual o sospecha de neuritis óptica
Cuando una persona presenta visión borrosa repentina, pérdida parcial de la visión o dolor al mover los ojos, puede haber una inflamación del nervio óptico. En estos casos, los potenciales evocados visuales permiten detectar si la transmisión del estímulo visual está comprometida, incluso si las estructuras del ojo se ven normales al examen físico.
Este hallazgo es muy relevante en el contexto de esclerosis múltiple, donde la neuritis óptica es uno de los primeros signos.
2. Pérdida auditiva neurosensorial o zumbidos persistentes (tinnitus)
Los potenciales evocados auditivos se utilizan para estudiar la vía auditiva en pacientes con pérdida de audición sin causa aparente o con tinnitus persistente. En especial, pueden diferenciar entre una alteración del oído interno y una lesión en el nervio auditivo o el tronco encefálico.
También son fundamentales en la evaluación de la audición en recién nacidos o en personas que no pueden colaborar activamente en pruebas auditivas tradicionales.
3. Adormecimiento o debilidad en extremidades
El entumecimiento, cosquilleo, sensación de “corriente” o pérdida de fuerza en brazos o piernas puede deberse a trastornos en la conducción nerviosa sensitiva. Los potenciales evocados somatosensoriales permiten evaluar si la señal viaja correctamente desde las extremidades hasta el cerebro, detectando lesiones en la médula espinal o el tronco cerebral, incluso si la resonancia magnética no muestra hallazgos concluyentes.
4. Evaluación de trastornos desmielinizantes o enfermedades neurodegenerativas
En enfermedades como la esclerosis múltiple, los potenciales evocados ayudan a demostrar daño en múltiples vías del sistema nervioso central. En algunos casos, estas alteraciones pueden ser silenciosas clínicamente, pero evidentes mediante estas pruebas.
También se usan como apoyo en el diagnóstico de neuropatías hereditarias, ataxias, enfermedades mitocondriales o trastornos neuromusculares complejos.
5. Valoración de pacientes en estado de conciencia alterado
En pacientes en coma o con trastornos prolongados de la conciencia, los potenciales evocados ayudan a determinar el grado de actividad cerebral, lo que orienta al pronóstico neurológico y a la toma de decisiones médicas.

¿Cómo se realiza un estudio de potenciales evocados?
Es un procedimiento no invasivo, indoloro y seguro. Se colocan electrodos en el cuero cabelludo u otras zonas del cuerpo para registrar la actividad eléctrica generada ante estímulos específicos. El paciente debe estar en reposo y colaborar con ciertas instrucciones mínimas.
La duración depende del tipo de prueba solicitada, pero suele oscilar entre 30 y 90 minutos. No requiere preparación especial ni ayuno, y puede realizarse en personas de todas las edades.
Conclusión
Un estudio de potenciales evocados puede marcar la diferencia entre un diagnóstico a tiempo y un tratamiento tardío. No se trata solo de una prueba más: es una ventana directa al funcionamiento interno del sistema nervioso. Cuando hay síntomas que no encajan, cuando las imágenes no explican todo o cuando se busca confirmar una sospecha clínica, esta prueba se convierte en una herramienta invaluable.
Si una persona presenta síntomas como pérdida de visión, debilidad, zumbidos persistentes o alteraciones sensoriales sin causa aparente, consultar a un neurólogo experto en estudios neurofisiológicos puede abrir el camino hacia un diagnóstico preciso y, lo más importante, a un tratamiento oportuno.