Estudios

Asesoría especializada. Acompañamiento constante. Instalaciones adecuadas.

Estudios

Electroencefalograma: ¿qué es y para qué sirve?

Para realizar un correcto diagnóstico de las enfermedades neurológicas, es común que el especialista en neurología se apoye de ciertos recursos y estudios complementarios. Uno de los más importantes y solicitados es el electroencefalograma (EEG).

Pero, ¿Cómo funciona un electroencefalograma? El cerebro, similar al corazón, funciona a través de señales eléctricas que son el resultado de la comunicación de las neuronas. Este tipo de señales están activas en todo momento aunque no nos demos cuenta, incluso en momentos en que estemos en reposo total, como cuando dormimos.

Además, las señales pueden ser normales o alterarse dependiendo de si existe alguna enfermedad neurológica como las crisis convulsivas, si existe el efecto de algunos fármacos, drogas o sustancias, como el alcohol o la cafeína, o incluso pueden existir variaciones según la etapa del sueño en el que nos encontremos, por mencionar algunos ejemplos.

Con la información anterior podemos comprender que un electroencefalograma es la prueba que nos permite registrar las señales eléctricas del cerebro por medio de electrodos (discos metálicos) que se colocan sobre el cuero cabelludo, en las diferentes regiones del cerebro y que envían los resultados a una computadora en tiempo real.

Los estímulos detectados son plasmados en un registro en forma de líneas y ondas, similar a un electrocardiograma, en el corazón.

La utilidad del electroencefalograma

Las primeras pruebas y descripciones sobre el uso del electroencefalograma se remontan a casi más de un siglo de historia. Durante este período se ha ido perfeccionando gracias a los avances tecnológicos, obteniendo resultados más precisos en menor cantidad de tiempo y con menos errores en su interpretación; además de demostrar ser de utilidad en la evaluación de múltiples padecimientos, como:

  • Epilepsia y crisis convulsivas. La principal utilidad recae en el abordaje y diagnóstico de la epilepsia y las crisis convulsivas. Durante este tipo de situaciones, existe una descarga eléctrica en el cerebro, y como se ha mencionado, el EEG detecta y registra este tipo de señales. Según la forma y el tipo de las ondas registradas, el neurólogo puede saber qué región del cerebro es la que está alterada, con qué intensidad y duración o bajo qué condiciones se desencadena.
  • Trastornos del movimiento. Además de la epilepsia, existen otros trastornos del movimiento que se pueden confundir con las mismas, como las mioclonías, temblores o problemas al caminar.
  • Trastornos del sueño. Para el abordaje de problemas relacionados con el sueño es útil realizar una polisomnografía, es decir, un estudio que nos permite conocer datos importantes mientras el paciente duerme, como el nivel de oxigenación, la frecuencia cardíaca, el tipo de respiración, o las ondas cerebrales. Para éste último punto, el EEG es la herramienta que se utiliza.
  • Daño cerebral. El EGG nos permite conocer si existe daño en alguna región del cerebro, además del tipo y magnitud del mismo. Esto es útil en situaciones como después de sufrir un traumatismo craneoencefálico, un infarto o hemorragia cerebral, para la evaluación de un tumor en la cabeza, o antes y después de una cirugía en el cerebro.
  • Inflamación del cerebro. Algunas enfermedades, sobre todo infecciosas pueden causar inflamación del cerebro llamada encefalitis.
  • Encefalopatía. Se trata de una disfunción cerebral, en el que muchas veces existen episodios de confusión, como se ve en enfermedades avanzadas del hígado o los riñones.

¿Para qué no es útil un electroencefalograma?

Es necesario recordar que el EEG funciona para ver la actividad del cerebro, sin embargo, es necesario, en muchas ocasiones, utilizar otros estudios complementarios.

Por ejemplo, con un electroencefalograma no podemos ver las estructuras del cerebro, para esto existen otros estudios como la resonancia magnética o la tomografía de encéfalo. 

Otro punto a tener en cuenta, es que el EEG se enfoca en el cerebro, por lo tanto, si queremos conocer la función de los nervios periféricos, como por ejemplo en una hernia de disco o en un dolor de tipo ciática, tendríamos que utilizar otro tipo de herramientas.

¿Existe algún riesgo?

El electroencefalograma es un estudio completamente seguro, no invasivo, es decir, no requiere realizar ningún tipo de procedimientos como toma de muestras ni uso de agujas, por lo tanto, no es doloroso ni tampoco tiene la necesidad de requerir algún tipo de anestesia.

Lo más importante es que el estudio sea indicado por el especialista en neurología y se sigan al pie de la letra todas las indicaciones específicas que nos recomiende.

Sin embargo, existen algunas medidas generales que pueden ayudarlo a prepararse para el día del estudio, por ejemplo, es recomendable no consumir cafeína, alcohol, o productos que puedan alterar los resultados, al menos un día antes de la prueba. Se recomienda además lavar el cabello pero no utilizar ningún tipo de cremas, ceras o geles, ya que pueden interferir con las señales eléctricas.

Según lo que se busque, durante la prueba se le puede solicitar que se duerma o que no duerma, que lea o realice cálculos, que vea hacia algún tipo de luz o que mueva alguna parte del cuerpo, como abrir y cerrar los ojos.

¿Qué pasa con los resultados?

Una vez realizada la prueba, los resultados se revisan por un neurólogo con entrenamiento en neurofisiología, quien es el encargado de revisar las ondas cerebrales resultantes, detectar patrones anormales y finalmente, realizar un reporte por escrito el cual se envía al neurólogo que solicitó el estudio.

Con esos resultados, el especialista puede confirmar o rechazar el diagnóstico, tomar decisiones sobre si solicitar algún estudio extra, o iniciar o modificar el tratamiento.