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Electroencefalograma: Certeza en diagnosticar la epilepsia

La epilepsia es un trastorno neurológico caracterizado por una mayor predisposición a presentar crisis epilépticas o convulsiones, generalmente se realiza el diagnóstico cuando la persona ha tenido más de una convulsión o presenta alguna anormalidad en el cerebro que lo hace más propenso a tener otra crisis.

El diagnóstico se realiza con apoyo de estudios de imagen y del electroencefalograma. El control de la enfermedad se logra con medicamentos anticonvulsivantes y manejo de las enfermedades acompañantes.

¿Cuáles son los síntomas de epilepsia?

Las crisis epilépticas son el principal síntoma de la epilepsia. Sin embargo, estas crisis se pueden presentar de diferentes maneras:

Crisis focal: Si se afectan ambos hemisferios del cerebro

Crisis generalizada: Si se afecta sólo un hemisferio del cerebro

Las crisis focales se manifiestan en el sitio que se encuentra controlado por la parte del cerebro que se encarga de las funciones de esa zona. Se pueden presentar como sacudidas de una extremidad, cambios en la sensibilidad o en el sentido del gusto u olfato. El paciente se puede encontrar consciente o inconsciente. 

Las crisis generalizadas se manifiestan siempre con pérdida de la consciencia, no recuerdan el episodio  y pueden acompañarse o no de movimientos anormales de brazos y piernas. Dentro de este tipo de crisis se encuentran las crisis de ausencia, en donde la persona se encuentra con la mirada fija y no responde a estímulos. 

Cuando se han presentado crisis convulsivas, es recomendable acudir a una consulta neurológica en donde se pueda llevar a cabo una adecuada valoración de síntomas e iniciar tratamiento en caso de ser necesario.

¿Crisis epiléptica es sinónimo de epilepsia?

Crisis epiléptica no es sinónimo de epilepsia. Es importante recalcar que las crisis convulsivas también pueden ser causadas por fiebre descontrolada (sobre todo en niños), hipoglucemia (niveles bajos de azúcar en sangre) o intoxicación por drogas. Recordando que el diagnóstico de epilepsia se hace cuando existe un riesgo mayor de que la persona vuelva a convulsionar.

¿Cuáles son las causas?

La epilepsia puede ser “idiopática”, es decir, de origen desconocido, pero también existen algunas causas específicas, por ejemplo:

-Eventos cerebrovasculares

-Traumatismos

-Enfermedades infecciosas, por ejemplo neurocisticercosis

-Enfermedades autoinmunes como vasculitis

-Enfermedades genéticas como síndrome de Down

-Tumores cerebrales

Todas éstos generan un daño en el cerebro que propicia la actividad neuronal exagerada y producen las crisis epilépticas. Es por esto que es importante la toma de estudios de imagen y de laboratorio que descarten la presencia de estas enfermedades y de ser necesario, iniciar tratamiento para un adecuado manejo.

¿Por qué es necesario un electroencefalograma?

Debido a que cada crisis epiléptica es diferente, en ocasiones puede confundirse con otros trastornos del movimiento, es aquí en donde el electroencefalograma es indispensable para el diagnóstico. Éste es un estudio en donde se colocan electrodos en la cabeza para evaluar la actividad eléctrica del cerebro.

El aparato arroja una tira de papel con un trazo de líneas, conocidas como ondas cerebrales, que permiten al neurólogo saber el comportamiento del cerebro. Esto es posible, porque el cerebro emite diferentes ondas de acuerdo a las actividades que nos encontramos realizando: si estamos despiertos, relajados, dormidos o convulsionando.

El estudio puede hacerse acompañado de vídeo para tener información de las ondas cerebrales y su impacto en los movimientos del paciente y caracterizar mejor las crisis. Generalmente dura de 25 a 30 minutos, pero en ocasiones se pueden llegar a pedir estudios de hasta 3 días con equipo de monitorización portátil si es necesario.

Pueden solicitarse ciertas actividades que activen las crisis como hiperventilación (respiraciones rápidas), privación del sueño o luces intermitentes para que se puedan observar las ondas en el trazo durante el ataque de epilepsia

Con este estudio se puede localizar el foco de la epilepsia, establecer pronóstico, orientar a las posibles causas y clasificar las crisis. También es útil para el seguimiento, valoración de respuesta a tratamiento y para la toma de decisiones, por ejemplo, antes de suspender un fármaco.

¿Cómo se trata la epilepsia?

Gran parte de los pacientes con epilepsia se controlan con medicamentos tomados por vía oral, como la fenitoína y el valproato. Cada paciente es diferente por lo que no existe sólo un tratamiento, deben tomarse en cuenta los efectos adversos, las enfermedades acompañantes e interacciones con otros fármacos. 

En algunos casos, los medicamentos pueden no ser eficaces por lo que se consideran otros tratamientos. En aquellos pacientes donde se encuentra un foco epiléptico bien localizado, por ejemplo, un tumor, se puede considerar cirugía.

También existe la posibilidad de estimulación del nervio vago en aquellos pacientes con epilepsia resistente, estimulación cerebral profunda e incluso dietas que han resultado benéficas para control de síntomas.

¿La epilepsia tiene cura?

Cuando se habla de epilepsia no se utiliza el término de “curación”, pero sí existe algo muy cercano llamado “remisión”, lo que quiere decir que la enfermedad se encuentra bajo control.

Esta remisión puede ser farmacológica, o sea controlada con medicamentos como valproato o fenitoína, o no farmacológica, es decir, sin medicamentos, una vez que se obtiene un control óptimo por años, siempre con asesoría de un especialista.