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Diagnósticos con velocidades de conducción nerviosa

Las velocidades de conducción nerviosa forman parte de los estudios de neurofisiología, el cuál consiste en evaluar la función eléctrica de los nervios. Es un estudio ampliamente solicitado para el abordaje diagnóstico de múltiples enfermedades neurológicas que involucran los nervios periféricos.

Algunos de estos padecimientos son:

  • Síndrome de Guillain-Barré
  • Neuropatía diabética
  • polirradiculoneuropatía inflamatoria desmielinizante crónica
  • parálisis facial periférica
  • síndrome del túnel del carpo

Te explicaremos un poco más sobre en qué consiste el estudio y en qué padecimientos suele solicitarse.

¿Cómo funcionan los nervios?

Primero es importante aclarar cómo funcionan los nervios periféricos para saber cómo funcionan las velocidades de conducción nerviosa. Los nervios se comunican entre sí de forma bioquímica y eléctrica. Existen neurotransmisores como la acetilcolina, glutamato, GABA, dopamina, etc que se liberan de vesículas de la neurona presináptica. Éstos neurotransmisores se unen a receptores de la neurona postsináptica, esa conexión entre una neurona y otra se llama sinapsis.

Posteriormente se activa el potencial de acción (como una corriente eléctrica) que recorre toda la fibra nerviosa hasta llegar hacia la siguiente neurona. Para que esta señal eléctrica se transmita de forma efectiva es necesario que el nervio esté cubierto por la vaina de mielina, un material que asemeja el aislante de un cable, de esta forma la señal eléctrica viaja de forma rápida y efectiva.

Existen múltiples factores que pueden alterar la conducción nerviosa. Primero está la edad, ya que hasta los 2-3 años de edad los nervios alcanzan el total desarrollo de mielinización de los nervios. Esas velocidades de conducción se mantienen adecuadas durante la juventud, para posteriormente decaer moderadamente en ancianos. Otros factores son la temperatura (la velocidad disminuye con el frío), el grosor y la mielinización de las fibras.

Velocidades de conducción nerviosa y estudios complementarios

Para medir la velocidad de conducción nerviosa se estimula al nervio mediante un choque eléctrico en cierto punto y se recoge la respuesta en un músculo o en otro punto propio del nervio mediante un electrodo.

El tiempo que tarda el estímulo en producir la respuesta se denomina latencia. Restando las dos latencias medidas en milisegundos se obtiene la variable tiempo (t), y midiendo la distancia en milímetros entre ambos puntos se obtiene la variable espacio (e).

Aplicando la fórmula v = e/t se calcula la velocidad (v) en metros por segundo. Cómo mencionamos anteriormente, la mielina contribuye al adecuado funcionamiento del nervio, por lo que cuando hay alguna enfermedad que afecte la vaina de mielina las velocidades de conducción nerviosa se ven disminuidas.

Por otro lado, cuando la alteración es en el propio nervio se reduce la amplitud del potencial evocado del nervio. Esta evaluación puede realizarse en nervios de función motora y sensitiva.

Muchas veces el médico neurólogo solicitará las velocidades de conducción nerviosa junto con otros estudios complementarios según sea el caso, tales como la electromiografía para el estudio del músculo o potenciales evocados para el estudio de la conducción nerviosa desde el nervio periférico hasta la corteza cerebral. Todos estos forman parte de los estudios de neurofisiología.

Neuropatías periféricas

Existen 2 grupos de alteraciones de los nervios conocidas como: neuropatías desmielinizantes, es decir, con degeneración de la vaina de mielina; y neuropatías axonales, cuando la alteración es en la propia fibra nerviosa (conocida como axón). 

Uno de los principales padecimientos en los que se solicita este estudio es en el síndrome de Guillain-Barré, también conocido como polirradiculoneuropatía desmielinizante inflamatoria aguda. Consiste en una enfermedad que puede llegar a ser grave y en algunos casos mortal. Suele comenzar como una debilidad en piernas que va ascendiendo gradualmente en un lapso de horas a días.

En los casos más severos llega hasta los músculos respiratorios causando una insuficiencia respiratoria aguda. El diagnóstico de este síndrome es clínico, pero después de las primeras 48h desde el inicio de síntomas al realizar unas velocidades de conducción nerviosa puede observarse la afectación desmielinizante de los nervios.

También es ampliamente solicitado ante la sospecha de neuropatía diabética y polirradiculoneuropatía inflamatoria desmielinizante crónica (también conocida como CIDP por sus siglas en inglés). La primera consiste en la neuropatía más común que consiste en la degeneración de los nervios periféricos en pacientes con diabetes mellitus de larga evolución, usualmente en pacientes mal tratados o con mal apego al tratamiento.

Suelen presentar dolor y disminución de la sensibilidad inicialmente en pies y posteriormente se agrega en manos, de ahí la conocida distribución en guantes y calcetín. En el caso de la CIDP también hay alteraciones principalmente de tipo sensitivas que se desarrollan a lo largo de meses a años.

Hay otras alteraciones de los nervios menos comunes en los que solo se altera 1 o pocos nervios de forma aislada, a eso se le conoce como mononeuropatía y mononeuropatía múltiple, respectivamente. Una de las principales mononeuropatías es la parálisis facial periférica en la que se ve alterado el nervio facial de un lado de la cara.

Usualmente el diagnóstico es clínico pero según el caso, puede requerir de estudios complementarios como velocidades de conducción nerviosa de ese nervio o estudios de imagen como una resonancia magnética de cerebro. Otra mononeuropatía comúnmente observada es el síndrome del túnel del carpo en el que se altera la función del nervio mediano en la muñeca, usualmente por compresión del mismo.

Las velocidades de conducción nerviosa son una excelente herramienta para el diagnóstico de cualquier afección de los nervios periféricos. Nos brinda amplia información sobre el funcionamiento del mismo, qué es lo que está alterado, y qué funciones afecta.