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¿Qué cuidados debo tener después de una electromiografía?

La electromiografía (EMG) es un procedimiento médico que evalúa la función de los músculos y las células nerviosas que los controlan (motoneuronas). Puede realizarse utilizando agujas finas insertadas en los músculos (EMG de aguja) o mediante electrodos colocados en la superficie de la piel (EMG de superficie). Aunque las EMG son en general procedimientos seguros y no invasivos, es posible que experimentes algunas molestias o efectos secundarios leves después del examen.

A continuación, se presentan algunas recomendaciones sobre los cuidados que debes tener después de una electromiografía:

  • Observa el área de la punción: Si te sometiste a una EMG de aguja, es posible que tengas pequeñas marcas o hematomas en las áreas donde se insertaron las agujas. Mantén el área limpia y seca para prevenir infecciones.
  • Aplica hielo si es necesario: Si experimentas hinchazón o dolor en las áreas donde se insertaron las agujas, puedes aplicar hielo envuelto en un paño o bolsa durante 15-20 minutos cada 2-3 horas durante el primer día.
  • Toma analgésicos de venta libre: Si experimentas dolor o malestar, puedes tomar analgésicos de venta libre, como ibuprofeno o paracetamol, siguiendo las instrucciones del fabricante. No tomes medicamentos sin consultar a tu médico si tienes alergias o condiciones médicas que puedan interactuar con estos medicamentos.
  • Evita actividades extenuantes: Durante las primeras 24 horas después del procedimiento, evita realizar actividades extenuantes o ejercicios intensos que puedan aumentar el dolor o la hinchazón en el área de la punción.
  • Comunícate con tu médico: Si experimentas signos de infección (enrojecimiento, calor, hinchazón o secreción en el área de la punción) o si el dolor o los síntomas empeoran, contacta a tu médico de inmediato.

Recuerda que cada paciente es diferente, y estas recomendaciones pueden variar según las instrucciones específicas de tu médico. Siempre sigue las indicaciones de tu médico y no dudes en hacer preguntas si tienes inquietudes sobre el cuidado después de una EMG.

¿Por qué la neurología estudia las enfermedades musculares?

La neurología es la rama de la medicina que se encarga del estudio y tratamiento de las enfermedades que afectan nuestro sistema nervioso.

Es importante recordar que al hablar de “sistema nervioso” no nos referimos únicamente al cerebro, sino de una enorme lista de estructuras y células cada una de ellas con funciones especializadas y que están conectadas entre sí.

Una manera fácil para comprender el sistema nervioso es dividirlo en sistema nervioso central (compuesto del cerebro y de la médula espinal) y sistema nervioso periférico (que se compone del resto de las estructuras que surgen de la médula espinal).

Éstas últimas estructuras dan “inervación” es decir, envían señales nerviosas que viajan desde el cerebro hasta su órgano diana, y luego envían la información de regreso al cerebro para completar el ciclo. 

Una de las estructuras inervadas por el sistema nervioso periférico son los músculos, por lo que el abordaje de las enfermedades musculares es dirigido por el neurólogo.

¿Qué tipo de enfermedades afectan a los músculos?

Las enfermedades neurológicas que afectan a los músculos pueden tener varios orígenes.

Algunas son causadas por infecciones, inflamación y autoinmunidad, mientras que otras pueden tener un origen mecánico como la compresión de las raíces nerviosas por una hernia discal. Incluso las causas metabólicas y endocrinológicas pueden afectar éstas estructuras, como la diabetes, la enfermedad renal crónica o la deficiencia de diferentes vitaminas.

Algunos ejemplos de éstas enfermedades son la neuropatía periférica, miastenia gravis, distrofia muscular, esclerosis lateral amiotrófica, etc.

¿Cuáles son los signos y síntomas que se deben tomar en cuenta?

Los signos o síntomas que pueden orientar a que los músculos no se encuentran bien son los siguientes:

  • Dolor
  • Alteraciones en la sensibilidad
  • Parestesias (comúnmente conocidos como hormigueo)
  • Sensación de entumecimiento
  • Debilidad o dificultad para realizar ciertas tareas como caminar, deglutir, etc.

Evaluación por el neurólogo

Cuándo estos síntomas se presentan de manera persistente o generan molestia o preocupación, lo recomendable es solicitar la valoración por un neurólogo, quien realizará una historia clínica detallada y una exploración física y neurológica completa.

Además, según considere, el neurólogo puede solicitar estudios especializados como la resonancia magnética del cerebro o la electromiografía.

La electromiografía como herramienta diagnóstica

La electromiografía es una herramienta diagnóstica que mide la integridad de la actividad eléctrica de los músculos. Si recordamos la explicación del inicio, el sistema nervioso periférico funciona como una carretera de dos vías que envía señales desde y hacia el cerebro. Pues bien, la electromiografía evalúa si existe un daño en ésta carretera evaluando la actividad eléctrica de un punto a otro.

Inquietudes sobre la electromiografía

Es un procedimiento seguro, aunque puede considerarse invasivo ya que utiliza electrodos que tienen unas pequeñas agujas en la punta y que se colocan sobre el músculo que se quiere evaluar.

Es entendible que al mencionar la palabra “aguja” muchas personas sientan miedo o se pongan nerviosas ante el procedimiento, pero hay que tener en cuenta que éstos electrodos son muy diferentes a las agujas que se usan para inyectar medicamentos y tomar muestras de sangre. Se trata de agujas muy pequeñas y fijas que en el peor de los casos puede generar una ligera molestia, aunque suele ser muy bien tolerado por la mayoría de los pacientes.

El estudio suele ser rápido y el paciente puede ser acompañado de un familiar para su comodidad y tranquilidad. Y una vez obtenidos los resultados, éstos serán enviados al neurólogo para su interpretación y toma de decisiones.

¿Cuáles son los riesgos de realizar una electromiografía?

Al ser un estudio sencillo, la presencia de complicaciones es menor del 1%, y suelen manifestarse como pequeñas gotitas de sangre o pequeños moretones en el sitio de colocación del electrodo, mismos que suelen desaparecer en un par de días.

Aunque es muy raro que sucedan otras complicaciones, todos los pacientes son informados sobre los datos de alarma de los cuales debe estar atento una vez terminado el procedimiento.

Estos suelen ir asociados a complicaciones de la piel como pequeñas infecciones en la zona de punción, por lo que el paciente debe estar atento y reportar a su médico si presenta fiebre, escalofríos, enrojecimiento de la piel o presencia de lesiones como ampollas o vesículas.

Como todos sabemos, no todas las personas suelen tener la misma tolerancia al dolor, por lo que, a pesar de utilizar una aguja muy fina, en algunos pacientes la molestia puede ser un poco más intensa. Ante esta situación, nuestro médico nos podrá orientar sobre si usar algún método para disminuir el dolor, o si requerimos de algún analgésico en particular.

En caso de que vayamos a realizarnos una electromiografía hay que acudir aseados, evitando el uso de cosméticos o cremas en las zonas que se van a evaluar. El resto de las indicaciones previas al procedimiento, sobre todo aquellas relacionadas a si continuar o no los medicamentos, serán respondidas por nuestro médico antes del estudio.