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¿Cuándo y porqué realizar una polisomnografía?

Los trastornos del sueño son cada vez más frecuentes en la actualidad. El estrés laboral y la vida sedentaria se han traducido en problemas como el insomnio, sobrepeso y apnea del sueño, lo que a su vez se manifiesta como un cansancio excesivo en el día a día.

Estos problemas se han vuelto tan frecuentes que incluso se han normalizado. Por ejemplo, el hecho de estar cansados o tener fatiga en la vida cotidiana es algo que se ve como “aceptable”. Sin embargo, las consecuencias de no prestar atención a estas condiciones siguen ocasionando bajo rendimiento laboral, escolar, e incluso, se han asociado con situaciones más graves como eventos cardiovasculares.

Apnea obstructiva del sueño, un trastorno muy frecuente

Uno de los trastornos que mayor atención merece es el síndrome de apnea obstructiva del sueño (SAOS), que se caracteriza por episodios en los que el flujo del aire (de nuestra respiración), se ve limitado por distintos factores, ocasionando durante el sueño niveles bajos de oxígeno y altos de dióxido de carbono, además de presión arterial elevada o de difícil control.

El SAOS suele manifestarse como ronquidos ruidosos y frecuentes que alternan con pausas “como si la persona dejara de respirar”, y de los cuales el paciente no suele ser consciente, sin embargo suelen condicionar preocupación por las personas que lo perciben, principalmente las parejas de los mismos.

Para el paciente, las manifestaciones son cansancio, fatiga y somnolencia excesiva.

Si bien el SAOS se ha asociado a personas con sobrepeso, ésta característica no es una condición para padecerlo, ya que se puede presentar en personas delgadas, o que tengan algún otro tipo de problema como por ejemplo de las vías respiratorias.

¿Qué es una polisomnografía?

La polisomnografía es una prueba diagnóstica que sirve para determinar si el SAOS es el causante de los problemas de nuestro paciente o si se debe a alguna otra condición.

Es un método seguro, no invasivo y que brinda gran cantidad de información, por lo que suele ser uno de los primeros estudios en solicitar.

El objetivo de la polisomnografía es estudiar todas las variables que podrían interferir con el sueño de nuestro paciente, para lo cual es necesario que se vigile mientras duerme. Una polisomnografía puede realizarse en la casa del paciente, o lo que es mejor, en un laboratorio del sueño, donde se puede tener mayor control de todos los factores.

¿Cómo se realiza una polisomnografía y que variables estudia?

Para realizar una polisomnografía se solicita que el paciente acuda acompañado de un familiar y que utilice ropa cómoda, su almohada, y/o los objetos que le permitan dormir con mayor comodidad normalmente. 

Para lograr el estudio del sueño se colocan una serie de electrodos (pequeños parches en el cuero cabelludo) que registrarán las ondas del cerebro y permitirán saber en qué fase del sueño se encuentra el paciente. Además se registrarán movimientos mediante una cámara, frecuencia cardíaca y frecuencia respiratoria, movimientos oculares,  y niveles de oxígeno en la sangre.

Los resultados obtenidos serán interpretados por un especialista en neurología con entrenamiento en trastornos del sueño, para poder llegar a un diagnóstico.

Entre los padecimientos que pueden ser diagnosticados con la polisomnografía se encuentra el síndrome de apnea obstructiva del sueño, algunos tipos de insomnio, el síndrome de piernas inquietas, terrores nocturnos, narcolepsia, entre otros.

Una vez determinado el diagnóstico, el iniciar el tratamiento dirigido es el siguiente paso para mejorar la calidad de vida de nuestros pacientes.

Como ves, la polisomnografía es un estudio sencillo y seguro que proporciona una amplia cantidad de información para encontrar la causa de la fatiga y la somnolencia de nuestro día a día y que, en muchas ocasiones, erróneamente normalizamos.