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EEG y la Clasificación de West Haven

Persona realizándose un electroencefalograma

La Clasificación de West Haven se utiliza para evaluar la severidad de la encefalopatía hepática, un trastorno neurológico que puede ocurrir en pacientes con enfermedad hepática grave. Esta clasificación se basa en la evaluación clínica de los cambios en el estado mental y la función neuromuscular. Sin embargo, existen estudios neurofisiológicos que pueden ayudar a complementar esta evaluación, proporcionando datos objetivos sobre el funcionamiento cerebral.

Electroencefalograma (EEG)

El electroencefalograma (EEG) es el principal estudio neurofisiológico relacionado con la Clasificación de West Haven. El EEG mide la actividad eléctrica del cerebro y puede detectar patrones anormales que son característicos de la encefalopatía hepática.

  • Encefalopatía Hepática Leve (Grado 1-2):

En las etapas iniciales de la encefalopatía hepática, el EEG puede mostrar una ligera desaceleración de la actividad cerebral. Esto se manifiesta como un aumento en las ondas lentas de frecuencia theta (4-7 Hz) y una disminución en las ondas alfa (8-13 Hz).

  • Encefalopatía Hepática Moderada a Severa (Grado 3-4):

En las etapas más avanzadas, el EEG muestra un aumento significativo en las ondas lentas de frecuencia delta (0.5-4 Hz). La actividad rápida (beta, >13 Hz) puede disminuir o desaparecer por completo. En casos severos, el EEG puede mostrar un patrón de coma, caracterizado por una actividad eléctrica muy baja y desorganizada.

Potenciales Evocados

Los potenciales evocados son otra herramienta neurofisiológica que puede utilizarse en la evaluación de la encefalopatía hepática. Estos estudios miden la respuesta del cerebro a estímulos específicos (visuales, auditivos o somatosensoriales) y pueden detectar retrasos en la conducción nerviosa y procesamiento cerebral que no son evidentes en un examen clínico estándar.

  • Potenciales Evocados Visuales (PEV):

Evaluan la función del nervio óptico y la corteza visual. Un retraso en la latencia de los PEV puede indicar disfunción cerebral en pacientes con encefalopatía hepática.

  • Potenciales Evocados Auditivos de Tronco Cerebral (PEATC):

Miden la conducción de los estímulos auditivos desde el oído interno hasta el tronco encefálico. Alteraciones en los PEATC pueden reflejar daño a nivel del tronco cerebral asociado a la encefalopatía.

Estudio de los Movimientos Oculares (Electrooculografía – EOG)

La electrooculografía (EOG) puede ser utilizada para evaluar la función de los movimientos oculares. La encefalopatía hepática puede causar disfunción en los movimientos oculares, reflejando la afectación de las vías cerebrales encargadas de su control.

En resumen, mientras que la Clasificación de West Haven se basa en una evaluación clínica, los estudios neurofisiológicos como el EEG, los potenciales evocados y la EOG pueden proporcionar información adicional sobre la severidad de la encefalopatía hepática, ayudando a guiar el tratamiento y el manejo de estos pacientes. Estos estudios son particularmente útiles en pacientes con cambios sutiles o ambiguos en su estado mental, donde una evaluación clínica puede no ser suficiente para determinar la gravedad del trastorno.

Dibujo de una chica conectada a un enecefalograma

¿Cómo se utilizan de manera conjunta?

La evaluación conjunta de la encefalopatía hepática utilizando la Clasificación de West Haven y estudios neurofisiológicos proporciona un enfoque integral que combina la observación clínica con datos objetivos. Esta combinación permite una evaluación más precisa de la gravedad de la enfermedad y puede guiar mejor las decisiones de tratamiento. A continuación, se describe cómo se utilizan de manera conjunta:

1. Evaluación Clínica Inicial: Clasificación de West Haven

La evaluación comienza con una observación clínica del paciente utilizando la Clasificación de West Haven, que incluye:

  • Grado 0: No hay cambios detectables en el estado mental.
  • Grado 1: Cambios sutiles en la personalidad, trastornos del sueño, falta de atención.
  • Grado 2: Letargo, desorientación, comportamiento inapropiado, asterixis (temblor).
  • Grado 3: Somnolencia significativa, confusión severa, respuesta inapropiada a estímulos.
  • Grado 4: Coma, falta de respuesta a estímulos.

2. Complemento con Estudios Neurofisiológicos

Una vez determinada la gravedad clínica inicial, se pueden utilizar estudios neurofisiológicos para confirmar y ampliar la evaluación:

Electroencefalograma (EEG):

  • Realización:

Se coloca un gorro con electrodos en el cuero cabelludo del paciente para registrar la actividad eléctrica del cerebro.

  • Resultados:

El EEG puede mostrar patrones específicos de desaceleración de la actividad cerebral, característicos de cada grado de encefalopatía hepática. En grados leves, puede haber un aumento de ondas theta; en grados más severos, predominan las ondas delta.

Potenciales Evocados:

  • PEV y PEATC:

Estos estudios pueden detectar retrasos en la conducción de estímulos visuales y auditivos, respectivamente.

  • Realización:

Se presentan estímulos visuales (luces intermitentes) o auditivos (sonidos) y se registra la respuesta cerebral a estos estímulos.

  • Resultados:

Latencias prolongadas y respuestas atenuadas indican disfunción neurológica, complementando la evaluación clínica.

Electrooculografía (EOG):

  • Realización:

Se colocan electrodos cerca de los ojos para medir los movimientos oculares.

  • Resultados:

Anomalías en los movimientos oculares pueden reflejar afectación neurológica, apoyando los hallazgos clínicos y de EEG.

3. Integración de Resultados

Los resultados de los estudios neurofisiológicos se interpretan junto con la evaluación clínica para obtener una imagen más completa de la condición del paciente:

  • Confirmación y Refinamiento:

Los hallazgos del EEG y los potenciales evocados pueden confirmar la severidad de la encefalopatía hepática observada clínicamente. Por ejemplo, un paciente con síntomas clínicos de grado 2 puede mostrar un EEG con un aumento significativo de ondas theta, reforzando el diagnóstico.

  • Detección Temprana:

En pacientes con síntomas clínicos mínimos (grado 0 o 1), un EEG o potenciales evocados anormales pueden indicar una afectación neurológica temprana, permitiendo intervenciones más rápidas.

  • Monitoreo del Progreso:

La combinación de evaluaciones clínicas y neurofisiológicas puede utilizarse para monitorear la evolución de la enfermedad y la respuesta al tratamiento, ajustando las intervenciones según sea necesario.

4. Decisiones Terapéuticas y Pronóstico

La evaluación conjunta informa mejor las decisiones terapéuticas:

  • Tratamiento Personalizado:

Los datos neurofisiológicos pueden ayudar a identificar pacientes que necesitan intervenciones más agresivas o específicas.

  • Pronóstico:

La severidad de los cambios en el EEG y los potenciales evocados puede correlacionarse con el pronóstico del paciente, ayudando a anticipar posibles complicaciones.

En resumen, la utilización conjunta de la Clasificación de West Haven y los estudios neurofisiológicos proporciona una evaluación más completa y precisa de la encefalopatía hepática, mejorando la capacidad de diagnóstico, monitoreo y tratamiento de esta condición compleja.

¿Cuáles son las causas de la encefalopatía hepática?

La encefalopatía hepática (EH) es un trastorno neuropsiquiátrico que se produce como resultado de la disfunción hepática grave, afectando el cerebro. A continuación se describen las principales causas y factores que contribuyen al desarrollo de la encefalopatía hepática:

1. Insuficiencia Hepática Aguda

  • Causas:

La insuficiencia hepática aguda puede ser provocada por infecciones virales (como la hepatitis viral), intoxicaciones por drogas (especialmente el paracetamol), y toxinas (como el envenenamiento por hongos).

  • Mecanismo:

La incapacidad súbita del hígado para realizar sus funciones normales lleva a la acumulación de toxinas en la sangre, que afectan el cerebro.

2. Cirrosis Hepática

  • Causas:

La cirrosis es el resultado final de diversas enfermedades hepáticas crónicas, incluyendo la hepatitis B y C, el abuso crónico de alcohol, la esteatohepatitis no alcohólica, y las enfermedades autoinmunes del hígado.

  • Mecanismo:

La fibrosis y regeneración nodular del hígado cirrótico comprometen la función hepática y el flujo sanguíneo portal, resultando en hipertensión portal y desintoxicación hepática insuficiente.

3. Shunts Porto-sistémicos

  • Causas:

Tanto los shunts naturales como los quirúrgicos (por ejemplo, TIPS – derivación portosistémica intrahepática transyugular) pueden desviar la sangre alrededor del hígado.

  • Mecanismo:

Estos shunts permiten que las toxinas absorbidas en el intestino lleguen al cerebro sin ser metabolizadas adecuadamente por el hígado.

4. Factores Precipitantes en Pacientes con Enfermedad Hepática Crónica

En pacientes con enfermedad hepática crónica o cirrosis, varios factores pueden precipitar un episodio de encefalopatía hepática:

  • Hemorragia Digestiva:

La sangre digerida en el tracto gastrointestinal produce amoníaco y otras toxinas.

  • Infecciones:

Infecciones bacterianas, incluida la peritonitis bacteriana espontánea.

  • Deshidratación y Alteraciones Electrolíticas:

Pueden ser causadas por vómitos, diarrea, uso excesivo de diuréticos, etc.

  • Exceso de Proteína en la Dieta:

Aumenta la producción de amoníaco en el intestino.

  • Constipación:

La ralentización del tránsito intestinal permite mayor producción y absorción de toxinas.

  • Uso de Sedantes y Tranquilizantes:

Medicamentos como benzodiacepinas y opioides pueden deprimir aún más la función cerebral.

  • Insuficiencia Renal:

La disminución de la capacidad de excretar toxinas empeora la acumulación de estas sustancias.

5. Metabolismo Anormal de Amoníaco y Otros Tóxicos

  • Amoníaco:

El amoníaco es un producto de la descomposición de las proteínas que, normalmente, es convertido en urea en el hígado y excretado por los riñones. En la insuficiencia hepática, este proceso se ve comprometido.

  • Otros Tóxicos:

Incluyen falsos neurotransmisores, ácidos grasos de cadena corta y mediana, manganeso y productos derivados del metabolismo bacteriano en el intestino.

6. Desequilibrios Metabólicos y Hormonales

  • Desequilibrios Electrolíticos:

Como la hiponatremia (bajo nivel de sodio en sangre) y la hipopotasemia (bajo nivel de potasio), que pueden afectar la función cerebral.

  • Alteraciones Hormonales:

En la enfermedad hepática, se producen cambios en los niveles de diversas hormonas, como el aumento de estrógenos y disminución de testosterona, que pueden contribuir a la disfunción cerebral.

7. Efecto Sinérgico de Múltiples Factores

En muchos casos, la encefalopatía hepática se desarrolla debido a la combinación de varios factores precipitantes, donde la función hepática ya comprometida se ve sobrecargada por un evento adicional (como una infección o hemorragia).

La encefalopatía hepática es una complicación grave de la enfermedad hepática, resultante de la incapacidad del hígado para eliminar toxinas del cuerpo, en combinación con diversos factores precipitantes. El reconocimiento y manejo de estos factores es crucial para prevenir y tratar la encefalopatía hepática en pacientes con disfunción hepática.

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