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¿Cómo se diagnostica el balismo?

El concepto de balismo se define como un movimiento involuntario de gran amplitud y proximal, generalmente de la extremidad superior que suele ser violento. Se define hemibalismo, cuando es generalmente unilateral. Habitualmente se debe a compromiso del núcleo subtalámico contralateral y ocasionalmente son infartos lacunares. Algunos estiman que son movimientos coreicos.

Para detectar el balismo se pueden utilizar varios estudios neurofisiológicos. Estos estudios proporcionan información valiosa sobre la actividad eléctrica y funcional del sistema nervioso.

  • Electroencefalograma (EEG):

El EEG registra la actividad eléctrica del cerebro mediante electrodos colocados en el cuero cabelludo. Aunque el EEG no es específico para el balismo, puede ayudar a descartar otras afecciones y proporcionar información sobre la actividad cerebral general.

  • Electromiografía (EMG):

La EMG mide la actividad eléctrica de los músculos. En el caso del balismo, puede revelar patrones característicos de hiperactividad muscular durante los movimientos involuntarios. Esta información es valiosa para entender la naturaleza de los movimientos anómalos.

  • Potenciales Evocados:

Estudios de potenciales evocados, como los potenciales evocados somatosensoriales (PESS) o los potenciales evocados motores (PEM), pueden ser útiles. Estos estudios evalúan cómo el sistema nervioso responde a estímulos específicos, proporcionando información sobre la integridad de las vías nerviosas.

  • Registro Poligráfico Continuo:

El registro poligráfico continuo implica la monitorización constante de diferentes parámetros fisiológicos, como EEG, EMG y otros, durante un período prolongado. Esto puede ayudar a capturar eventos intermitentes y proporcionar una visión más completa de la actividad cerebral y muscular asociada con el balismo.

Es importante destacar que la elección de los estudios neurofisiológicos dependerá de la evaluación clínica inicial y de la necesidad de descartar otras condiciones que puedan presentar síntomas similares. La interpretación de estos estudios debe realizarse por profesionales especializados en neurofisiología y neurología, y la información obtenida contribuirá al diagnóstico y planificación del tratamiento del balismo.

¿Qué son los trastornos del movimiento?

Los trastornos del movimiento constituyen una patología frecuente en la consulta, tanto de Atención Primaria como de Neurología. Algunos ejemplos de trastornos más comunes son:

Balismo:

Es un movimiento involuntario, brusco y de gran amplitud que afecta principalmente a la raíz de los miembros y a la musculatura axial. Generalmente, aparece de forma brusca, pero puede gestarse a lo largo de días o semanas. Suelen remitir durante el sueño. Los movimientos son tan violentos que pueden conducir a la muerte por agotamiento o provocar lesiones articulares o cutáneas.

Lo más frecuente es que afecte:

  • A un hemicuerpo (hemibalismo)
  • Ocasionalmente, puede comprometer una sola extremidad (monobalismo)
  • Ambos miembros inferiores (parabalismo)
  • Raramente afectar a las cuatro extremidades (bibalismo o balismo bilateral).

Puede aparecer en:

  • La enfermedad de Parkinson avanzada
  • La atrofia multisistema
  • Degeneración estriatal,
  • Talamotomía
  • Subtalamotomía
  • De forma transitoria en la estimulación subtalámica.

Enfermedad de Parkinson:

Se trata de un proceso crónico y progresivo, provocado por la degeneración neuronal en la sustancia nigra, lo que conlleva una disminución de los niveles de dopamina. Dentro de los síntomas más importantes son;

  • Temblor, presente hasta en el 70% de pacientes. Es de reposo y grosero. Desaparece en el sueño y aumenta con el estrés. Afecta la cara, manos, pies, mandíbula y músculos de la lengua. 
  • Bradicinesia (enlentecimiento de los movimientos), acinesia (dificultad para el movimiento) e hipocinesia (reducción, amplitud de los movimientos). Aparece principalmente en cara y músculos axiales. Rigidez, presente hasta en el 80% de pacientes.
  • Aumento de tono, produciendo mayor resistencia al movimiento pasivo (signo de la rueda dentada). 
  • Inestabilidad postural en fases avanzadas, cursa con pérdida de reflejos posturales.

Parkinsonismo:

Este cuadro tiene casi la misma sintomatología que la enfermedad de Parkinson, es decir:

  • Temblor
  • Rigidez
  • Movimientos lentos

Las enfermedades que pueden causar parkinsonismo entre otras son:

  • Enfermedad por cuerpos de Levy difusos
  • Encefalitis
  • Lesión cerebral
  • VIH/sida
  • Meningitis
  • Infecciones
  • Atrofia multisistémica
  • Parálisis nuclear progresiva
  • Accidentes cerebrovasculares
  • Enfermedad de Wilson, etc.

TICS:

Son movimientos estereotipados, sin objetivo, que se repiten irregularmente. Se caracterizan porque se suprimen con la voluntad y aumentan con el estrés. Pueden persistir durante el sueño. Se pueden clasificar en tics primarios (esporádicos o hereditarios) y secundarios, motores y vocales, simples y complejos. La enfermedad más característica es el Síndrome de Gilles de la Tourette es la forma más grave de tics múltiples.

Corea

El término corea (“baile”) hace referencia a movimientos arrítmicos, rápidos, irregulares, incoordinados e incesantes que pueden afectar a cualquier parte del cuerpo. Las causas de corea son muy numerosas y poco frecuentes:

  • Coreas hereditarios (enfermedad de Huntington, neuroacantocitosis, Síndrome de Fahr)
  • Coreas metabólicas y endocrinas (hiperparatiroidismo, hipoparatiroidismo con calcificación de los ganglios basales, hipertiroidismo, etc.)
  • Vasculitis (Lupus eritematoso sistémico, panarteritis nodosa)
  • Ictus de ganglios basales y farmacológico (discinesias tardías secundarias al tratamiento crónico con neurolépticos.
  • Encontramos que la enfermedad de Huntington (EH) es la forma más común de corea hereditaria.
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